En Francia recibieron el nombre de troveros o trovadores, según la zona por donde actuaran,mientras que en Alemania estaba los Minnesinger, que además constituirían gremios de maestros cantores o Meistersinger. Pero este fenómeno también puede encontrarse en otros países, como España, Portugal o Italia. Hasta entonces la música había sido patrimonio exclusivo de la Iglesia, pero a partir de ese momento surge un arte profano, de carácter lírico, que asume varias formas. Sin embargo, las melodías aún siguen los patrones de los modos eclesiásticos, aunque con un ritmo que se atiene a la declamación del texto. Estas canciones pueden dividirse en cuatro categorías: letanías, secuencias, himnos y rondeles. Además de temas amorosos, solían abordar asuntos de la mitología o ideas filosóficas, así como servir de excusa para la danza popular, como el célebre Kalenda Maya del catalán Raimbaut de Vaqueiras del siglo XII.