Pero los mejores intérpretes eran los esclavos intelectuales traídos de las provincias griegas sometidas, para placer y regocijo de los señores romanos. Puede decirse que la vida musical en el Imperio Romano confirmó muchas de las prácticas ya conocidas de la Grecia Clásica, como el canto monofónico (a una sola voz o en coros unísonos), la relación entre la música y el ritmo prosódico (de los acentos  ritmos propios del tecto hablado o recitado), así como la tradición de la improvisación a la hora de tocar un instrumento, haciendo uso de fórmulas musicales conocidas y reguladas.

Instrumentos: Casi todos los instrumentos de los romanos procedían de otras culturas especialmente de Grecia, aunque destacaron en la fabricación y uso de trompetas rectas, ya que conocían el secreto del torneado de los metales. De ahí la proliferación de ejemplos de varias formas: rectas, curvas, de boca ancha como un dragón etc.., que recibieron nombres como lituus, buccina, tuba o cornu. También conocían y usaban una especie de órgano primitivo accionado por un fuelle que se tocaba en el circo, acompañando muchas veces los espectáculos de gladiadores o de cristianos arrojados a las bestias. Los instrumentos de cuerda, por su parte, provenían igualmente de Grecia, pero también de zonas de Oriente más alejadas, de donde llegaron arpas, laúdes y cítaras (o salterios). Las percusiones, por su  parte, solían utilizarse exclusivamente para animar a los soldados en los combates.