De la primera parte del  período destacan los nombres del italiano Frescobaldi y del holandés Swelinck, mientras en Francia domina el clave y destacan los nombres de Chambonniéres, DÁnglebert y especialmente François Couperin, mientras que al órgano sobresalen Titelouze, Gryny y Daquin. Más tarde encontraremos la influencia de Sweelinch en el norte de Alemania con la obra de Weckmann, Reinken y, especialmente, Dietrich Buxtehude (que influiría a su vez en J. S. Bach), Bohm y Lübeck, mientras que en la zona sur del país descubrimos las figuras de Scheidt, Froberger y Pachelbel. Entre los compositores instrumentales más célebres de este período destacan Teleman (en el que algunos ven un precursor del clasicismo), Keiser, Matheson y Hasse.