Un siglo de luces, en el que perdura el imperio italiano de la ópera, pero en el que asoma un nuevo enfoque alternativo en Francia, mientras los protestantes alemanes cantan la magnificencia de los corales de J.S. Bach. Una de las características de los compositores del Barroco es su intento de representar con música una variedad de sentimientos o afectos con gran intensidad dramática: la ira, la agitación, la solemnidad, el heroísmo, la contemplación y otros efectos emocionales fuertemente destacados y contrapuestos. Con el tiempo, se fue creando un léxico de afectos que ya en el siglo XVII los teóricos intentaron organizar y catalogar. En esta época surge también cierta uniformidad en la manera de hacer la música, cuyo máximo paradigma es la ópera veneciana que se extiende por toda Europa.