- Un Nuevo estilo.-En
la segunda mitad del siglo XVIII se producen una serie de cambios históricos fundamentales en Europa. Uno de
los primeros indicios de ese cambio es la Ilustración, un movimiento liderado en Inglaterra por Lochke y Hume y
en Francia por Montesquieu, Voltaire y, posteriormente, Rouseau, y que influiría en la corriente poética
alemana del Sturm und Drang. Este movimiento confiaba en la eficacia del conocimiento experimental aplicado y
en el valor del sentimiento natural común. Una vertiente del hedonismo que medía la realidad en base a su
contribución al bienestar del individuo, desde la religión al arte o al orden social. Estos pensamientos
sentarían las bases de las revoluciones venideras, tanto del tipo social (la independencia norteamericana, la
Revolución Francesa, etc.) como tecnológico (la Revolución Industrial, el experimentalismo científico, etc.).
También las artes se ven afectadas por este viento de renovación, desde el comienzo de la publicación de la En
cyclopédic, hasta la redacción de nuevas historias de la música o el surgimiento de un nuevo estilo de
composición.
Cosmopolitismo.-El auge de la ópera veneciana en el siglo XVII fue la antesala
de una visión cosmopolita en la centuria siguiente. La condición humana primaba sobre otras consideraciones de
tipo nacional y se dan muchos ejemplos de gobernantes nacidos en otros países. Del mismo modo, los artistas se
mueven por las cortes de Europa (Voltaire en Prusia, Metastasio en Viena, etc.), creando una atmósfera de
internacionalización de la vida y el pensamiento. Los compositores italianos se instalan en Alemania, España,
Inglaterra, Rusia y Francia creando un lenguaje musical estandarizado. Primero surge una corriente clásica que
se inspira en el arte del mundo antiguo, para más tarde dar paso al Romanticismo, que pone su atención en la
oscuridad de la Edad Media. Los ideales humanistas de la Ilustración no sólo afectan a la emergente clase media
burguesa, sino también a los propios gobernantes, que se erigen en mecenas de las artes y llevan a cabo
programas de reforma social. Es el caldo de cultivo de donde surgirán los ideales de la libertad, igualdad y
fraternidad de revolucionarios y masones.
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- El lenguaje clásico.-Desde
mediados del siglo XVIII los compositores experimentan nuevas técnicas que desarrollan aspectos como la
progresión armónica. Sin embargo, el primero de los elementos que caracterizan a este estilo es el fraseo
periódico corto y articulado, que supone una ruptura con la tradición de continuidad melódico-armónica del
barroco. Este modelo se articula a través de frases de cuatro compases, anticipadas por la escritura de dos
grupos de dos compases que se puede ver en Domenico Scarlatti, hijo del célebre Alessandro Scarlati, y que
compuso gran parte de sus 555 sonatas para la corte española de Madrid. Otros de los elementos distintivos del
estilo son la simetría formal y una textura rítmica más elaborada y lógica, en contraposición a la textura
rítmica homogénea del Barroco. También se introducirán cambios sustanciales en la utilización de la dinámica
(forte, piano, etc.), más dependientes del ritmo y del fraseo que de la melodía. El estilo clásico se
caracteriza también por el abundante uso de materiales de “relleno”, es decir, materiales musicales
convencionales sólo superficialmente, relacionados con los temas de las obras, por ejemplo, en las cadencias
finales. Otro rasgo diferencial es la incorporación de zonas tonalmente estáticas, en las que se repiten
materiales ya oídos en otra tonalidad. De esta manera se crean fuertes contrastes emocionales entre momento de
tensión y de calma.
- Formas Instrumentales Clásicas.-Las
formas que surgen durante el clasicismo evolucionan hacia la forma sonata, base no sólo de la música
instrumental solista, sino también del cuarteto de cuerdas o la sinfonía, que son en realidad sonatas para
orquesta o conjuntos instrumentales. Alemanes, franceses e italianos trabajaron la antigua suite (sucesión de
danzas alegres y lentas, alternadamente) para reconvertirla en una forma más orgánica y compleja. J.S. Bach y
Haendel transformaron la zarabanda y la siciliana en largos y adagios, mientras que la alemana se transformó en
allegro y de la giga surgió el presto. Por su parte, compositores franceses como Senaillé y Francoeur
contrapusieron un segundo tema al principal, una técnica que recogería Arcanuelo Corelli. La sonata experimentó
un adelanto importante con Domenico Scarlatti, que buscaba la simetría de las frases, y luego con C. Ph. E.
Bach, que adoptó la forma ternaria definitiva con exposición y reexposición de de dos temas y su plan de
modulaciones o cambio de tonalidad, conformando la sonata clásica que se convertiría en buque insignia de la
renovación estilística de Haydn, Mozart y Beethoven
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