Alemanes, franceses e italianos trabajaron la antigua suite (sucesión de danzas alegres y lentas, alternadamente) para reconvertirla en una forma más orgánica y compleja. J.S. Bach y Haendel transformaron la zarabanda y la siciliana en largos y adagios, mientras que la alemana se transformó en allegro y de la giga surgió el presto. Por su parte, compositores franceses como Senaillé y Francoeur contrapusieron un segundo tema al principal, una técnica que recogería Arcanuelo Corelli. La sonata experimentó un adelanto importante con Domenico Scarlatti, que buscaba la simetría de las frases, y luego con C. Ph. E. Bach, que adoptó la forma ternaria definitiva con exposición y reexposición de de dos temas y su plan de modulaciones o cambio de tonalidad, conformando la sonata clásica que se convertiría en buque insignia de la renovación estilística de Haydn, Mozart y Beethoven.