Ya en el siglo XII encontramos un Himno a San Magnus con terceras paralelas, un procedimiento que, si bien parece estar emparentado con el organum, utiliza intervalos considerados imperfector por la Iglesia. Otro ejemplo lo hallamos en el canon trecentista Sumer is icumen in, con su progresión de acordes y su tonalidad mayor. El nombre más destacado es el de John Dunstable (1370-1453), que cultivó el motete isorrítmico, la misa y las canciones profanas, siendo sus obras más conocidasVeni Creador Spiritus y la canción profana O rosa bella.