En la Postguerra destaca el compositor veneciano Luigi Nono, que reniega de las doctrinas clásicas de Malipiero, abogando por el serialismo, y entre cuyas obras encontramos Il Canto Sospeso, Intolleranza o las Canciones a Guiomar, sobre textos de Antonio Machado. Otro destacado veneciano fue Bruno Maderna, seguidor del estilo de Webern y que trabajaría con rigurosidad el nuevo lenguaje electrónico en el Estudio de Fonología Aplicada de Milán, siendo sus obras más destacadas Dimensiones, Improvisaciones, Concierto para oboe o la ópera Satiricón. De la misma generación e Luciano Berio que estudió con Dallapiccola en los Estados Unidos, dirigió la revista Incontri Musicali, así como el estudio de fonología de la Real Academia Italiana, siendo autor de destacados obras para medios orquestales, electrónicos y mixtos.