Este modelo se articula a través de frases de cuatro compases, anticipadas por la escritura de dos grupos de dos compases que se puede ver en Domenico Scarlatti, hijo del célebre Alessandro Scarlati, y que compuso gran parte de sus 555 sonatas para la corte española de Madrid. Otros de los elementos distintivos del estilo son la simetría formal y una textura rítmica más elaborada y lógica, en contraposición a la textura rítmica homogénea del Barroco. También se introducirán cambios sustanciales en la utilización de la dinámica (forte, piano, etc.), más dependientes del ritmo y del fraseo que de la melodía. El estilo clásico se caracteriza también por el abundante uso de materiales de “relleno”, es decir, materiales musicales convencionales sólo superficialmente, relacionados con los temas de las obras, por ejemplo, en las cadencias finales. Otro rasgo diferencial es la incorporación de zonas tonalmente estáticas, en las que se repiten materiales ya oídos en otra tonalidad. De esta manera se crean fuertes contrastes emocionales entre momento de tensión y de calma.