- Alemania:
En los escasos sesenta años que median entre el ascenso del nazismo y su reunificación al final de la Guerra
Fría, Alemania experimenta un cambio radical en su orientación estética, más proclive ahora a discursos
globales que nacionalistas. Sin embargo, el régimen de terror y racismo acuñado por Hitler tendría su propio
sello cultural, ultragermanizante y reivindicador (en primer término) de la megalomanía wagneriana y de sus
sueños antisemitas. De esta manera, no sólo se condenó físicamente al destierro a los músicos judíos, sino que
se intentó borrar todo vestigio y huella de los mismos en la barbarie nazi. Entre los colaboradores se contó en
principio con figuras como Richard Straus o Carlo Orff, pero más tarde estos mismos autores serían a su vez
tildados de poseer una estética “degenerada”. Entre los que huyen al exilio encontramos no sólo alemanes como
Erich Wolfgang Korngold, sino tmbién austríacos, país entonces en la esfera de influencia del régimen nazi,
como el vienés Ernst Krenek
Francia: En la Francia posterior a la Segunda Guerra Mundial coexisten varias
corrientes, que tienen paralelismo con lo que suce en otros países de Europa y del mundo. Por una parte, la
tendencia a indagar en el sonido, que inicia con Debussy, se radicaliza con Varèse para encontrar una nueva
veta de la música concreta de Pierre Schaeffer, François Bayle y F-B. Mache. En segundo término, y en oposición
a la primera corriente, encontramos a los buscadores de estructuras y parámetros, seguidores del serialismo y
sus variantes, con René Leibowitz, Pierre Ovules y Jean Barraqué en sus filas. También podemos encontrar una
tercera vertiente ligada a la improvisación y a lo aleatorio, encarnada en la obra abierta de André
Boucourechliev. Por último, también se puede reconocer una corriente tradicionalista, cuyas figuras más
conocidas son Olivier Messiaen, Maurice Ohana y Henri Dutilleuz. En Francia también actúan muchos importantes
compositores venidos del extranjero, especialmente de países del área soviética.
España: Los compositores españoles ostentan un lugar destacado en la producción
artística mundial, tanto en la vertiente más tradicionalista (continuadora de la obra de Falla y otros grandes
compositores del pasado), como entre las vanguardias de postguerra. Músicos españoles han estado adscritos a
las principales corrientes. Los autores de la generación del 27 como Rodolfo Halffter, Julián Bautista,
Fernando Remacha o Roberto Gerhard (que acabarían casi todos ellos en el exilio después de la guerra civil)
fueron los pioneros en desligarse de la corriente nacionalista de Pedrell y Albéniz para interesarse, por
ejemplo, por el dodecafonismo como Gerardo Gombáu. De los autores que permanecieron en España destacan Joaquín
Turina, Conrado del Campo y Ernesto Halffter. Otros nombres destacados de la postguerra con Montsalvatge y
Homs, que tuvieron, al igual que Taltabull y Cercós, un destacado papel en Cataluña, crando una escuela en la
que pronto destacrían Mestres-Quadreny, Joseph Casanovas, Blancafort, Padrós o Ruiz Pipó.
Italia: Entre las figuras más destacadas antes de la Segunda Guerra Mundial
destacan los nombres de Goffredo Petrassi, Ildebrando Pizzetti, Mario Castelnuevo-Tedesco, Luigi Dallapiccola y
Alfredo Casella. En la Postguerra destaca el compositor veneciano Luigi Nono, que reniega de las doctrinas
clásicas de Malipiero, abogando por el serialismo, y entre cuyas obras encontramos Il Canto Sospeso,
Intolleranza o las Canciones a Guiomar, sobre textos de Antonio Machado. Otro destacado veneciano fue Bruno
Maderna, seguidor del estilo de Webern y que trabajaría con rigurosidad el nuevo lenguaje electrónico en el
Estudio de Fonología Aplicada de Milán, siendo sus obras más destacadas Dimensiones, Improvisaciones, Concierto
para oboe o la ópera Satiricón. De la misma generación e Luciano Berio que estudió con Dallapiccola en los
Estados Unidos, dirigió la revista Incontri Musicali, así como el estudio de fonología de la Real Academia
Italiana, siendo autor de destacados obras para medios orquestales, electrónicos y mixtos.
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- Países Nórdicos:
Los compositores de los países septentrionales de Europa siempre han cultivado una relación sonora muy especial
con su entorno. Por una parte, los románticos intentaron describir con sonidos la magnificencia de los paisajes
gélidos y sus atormentadas geografías, mientras que otros encuentran en el recogimiento obligado por el clima
la inspiración para obras de gran vida interior. Por otra parte, especialmente a partir del siglo XIX, cuando
gran parte de estas naciones se consolidan como estados, se impone con fuerzo una tradición propia, apoyada en
investigaciones musicológicas que nos descubren la variedad de estilos y culturas del norte. Por ejemplo,
muchos de los compositores británicos actuales siguen la pauta de originalidad marcada por la generación de
Britten y Tippet, acusando al mismo tiempo una fuerte tendencia dramática. Uno de los más destacados es Meter
Maxwell Davies, autor de Ocho canciones para un Rey Loco, retrato tragicómico del rey Jorge III o El Martirio
de San Magnus, inspirado en los paisajes abruptos de Escocia.
Países del área soviética: Hasta la caída del Muro de Berlín en 1989, muchos
países del Este de Europa y del Asia Central se encontraban bajo la esfera de influencia soviética, que
determinaba no sólo su política exterior, sino la forma de organizar su economía y su cultura. Muchos de los
cradores nacidos en esos países, como el húngaro Gyorgy Ligeti, se vieron obligados a emigrar a fin de
conseguir una independencia artística real, encontrando asilo muchas veces en los Estados Unidos y Europa
Occidental. Sin embargo, algunos países como Polonia, gozaron de cierta libertad que propició una generación de
creadores de talla internacional, desde Penderecki a Lutoslavski. Mientras la Unión Soviética persiste una
generación ligada al régimen y muchos contestatarios, tanto desde la esfera social, como desde las distintas
nacionalidades internas. Sirva de ejemplo el primer presidente de la Lituania finalmente independizda, Vytautas
Landsbergis, compositor de obras de vanguardia, o el estonio Arvo Pärt, muy ligado al minimalismo de raíz
americana.
Norteamérica: La música norteamericana se ha caracterizado en el siglo XX por su
originalidad, vigor y su independencia de tradiciones conservadoras. Las corrientes vanguardistas europeas
afincaron definitivamente en su territorio, especialmente después de recibir una oleada constante de
inmigrantes y exiliados de guerra, entre los que destacan algunas de las principales figuras del siglo:
Schoenberg, Stranvinski, Bartòk, Weill, Krenek, etc. Estos protagonistas de la renovación del lenguaje musical
encontraron oídos atentos entre unos alumnos que más tarde desarrollarían estilos y escuelas propias. Por una
parte, en EE UU se afinca un tipo de experimentalismo que conjugará muy bien con las nuevas propuestas
libertarias de los sesenta: happenings, improvisación, arte pop, etc. Por otra, las nuevas tecnologías de
tratamiento y producción del sonido posibilitan el acceso de personajes ajenos a los conservatorios a la
creación de nuevas música, sin complejos ni deudas históricas con el pasado.
Lejano oriente: A partir de la Segunda Guerra Mundial los compositores del
extremo oriental de Asia entran a formar parte de la galería de artistas internacionales de la música. Uno de
los primero en hacerlo es Toru Takemitsu, que supo adaptar el sonido de instrumentos tradicionales como el koto
al estilo de composición occidental. Del mismo Japón son también algunas de las figuras más importantes de la
interpretación contemporánea como el director Seiji Ozawa o el pianista Mitsuko Uchida, mientras que de Corea
son el violinista Kyung-Wha Cheng y el violoncellista Yo-Yo Ma. La república Popular de China atravesó en los
años sesenta un período de agitación, denominado la Revolución Cultural, que pretendió barrer cualquier
influencia extranjera ajena a las tradiciones vernáculas, de la que sobrevivieron muy pocos artistas. Pero el
número de habitantes suponen una cantera inagotable de talentos que empiezan aflorar tímidamente en los
escenarios internacionales.
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