Por una parte, los románticos intentaron describir con sonidos la magnificencia de los paisajes gélidos y sus atormentadas geografías, mientras que otros encuentran en el recogimiento obligado por el clima la inspiración para obras de gran vida interior. Por otra parte, especialmente a partir del siglo XIX, cuando gran parte de estas naciones se consolidan como estados, se impone con fuerzo una tradición propia, apoyada en investigaciones musicológicas que nos descubren la variedad de estilos y culturas del norte. Por ejemplo, muchos de los compositores británicos actuales siguen la pauta de originalidad marcada por la generación de Britten y Tippet, acusando al mismo tiempo una fuerte tendencia dramática. Uno de los más destacados es Meter Maxwell Davies, autor de Ocho canciones para un Rey Loco, retrato tragicómico del rey Jorge III o El Martirio de San Magnus, inspirado en los paisajes abruptos de Escocia.