El oratorio se remonta a 1575, cuando San Felipe Neri instituye la Congregación del Oratorio en la iglesia de Santa María de Valaicella en Roma. Por otra parte, durante el Renacimiento se siguió cultivando el antiguo drama religioso medieval, al margen de la temática mitológica que inspiraba las primeras óperas. Una de las variantes del oratorio fueron las pasiones dramatizadas. Otro género de gran difusión en la época fue la cantata de cámara, siendo una especie de ópera de concierto.Por otra parte, la cantata de iglesia o sagrada procedía del motete, pero dotada de un estilo dramático dialogado. De la misma época datan las misas-cantatas, en las que el texto se divide en breves párrafos que admiten la inserción de arias que prolongan la duración de la obra y acercan la misa a una vivencia más personal. Este género en su vertiente profana gozó de mucha popularidad en Italia, donde en el siglo XVII destacan Monteverdi, Cavalli, Legrenzi, Carissimi, Pasquini y Luigi Rosi, entre otros. La cantata religiosa se adapto al carácter de la liturgia protestante, extendiéndose por Alemania a partir de Schütz y llegando a su cúspide creativa con J.S. Bach., autor también de varias pasiones dramáticas, cuyo origen puede rastrearse hasta los primeros dramas de Obrecht y Guerrero en el XVI.