La llamada del Lejano Oriente estaba presente desde Puccini, que incluso incorporaba instrumentos originales asiáticos en sus orquestaciones. La Exposición Universal trajo al París de Debussy los extraños sonidos del gamelán del sudeste asiático, que lo sedujeron. También la compañía de los ballets rusos de Diaghilev exploté ese favor por lo oriental a través de varias producciones y Albert Rousell compuso una ópera-ballet de inspiración hindú, Padmâvati. Lo que hasta entonces no era sino una mera inspiración sin fundamentos científicos, comenzó a adquirir mayor valor con los estudios de campo de musicólogos-compositores como el norteamericano Colin PCPE que pasó varios años en Bali y transmitió esos conocimientos a gente como John Cage.