Uno de los primero en hacerlo es Toru Takemitsu, que supo adaptar el sonido de instrumentos tradicionales como el koto al estilo de composición occidental. Del mismo Japón son también algunas de las figuras más importantes de la interpretación contemporánea como el director Seiji Ozawa o el pianista Mitsuko Uchida, mientras que de Corea son el violinista Kyung-Wha Cheng y el violoncellista Yo-Yo Ma. La república Popular de China atravesó en los años sesenta un período de agitación, denominado la Revolución Cultural, que pretendió barrer cualquier influencia extranjera ajena a las tradiciones vernáculas, de la que sobrevivieron muy pocos artistas. Pero el número de habitantes suponen una cantera inagotable de talentos que empiezan aflorar tímidamente en los escenarios internacionales.