Otros nombres de la época son Bendingham y Power. Sin embargo, existen escasas evidencias y noticias musicales durante el resto del siglo, hasta que bajo el reinado de Enrique VIII aparecen villancicos, baladas y canciones cortesanas. Ese mismo rey, de vocación musical reconocida, rompe con la Iglesia de Roma (que no acepta su tumultuosa vida privada), con lo que se inicia una reforma que da origen a la Iglesia anglicana. La nueva liturgia exige nuevas melodías. Así salen a la luz antífonas, himnos religiosos, magnificats y una Pasión según San Mateo. Estas melodías se recogen en el Eton choirbook. En dicha antología encontramos obras de John Taverner. Después de la reforma anglicana de 1534 el compositor inglés más destacado del siglo XVI es Thomas Tallis,. Más tarde, Willian Byrd sería el ejemplo de una edad de oro que abarca el reinado de Isabel I y de Jacobo I, entrado ya el siglo XVII.