- El Quattrocento:La
evolución de la polifonía del ars antiqua
al ars nova sigue un curso
imparable en el siglo XV, pero el centro de gravedad de la creación se desplaza de tierras francesas. Por otra
parte, vuelve a imponerse un arte popular, no erudito, que interpreta de oído, sin partitura, el canto profano
acompañado del laúd o el arpa. Es el comienzo de una nueva era en la que el hombre, en lugar de los dioses,
ocupa el centro de atención, una postura que posteriormente sería definida como Humanismo y, en las artes,
sería interpretada como un Renacimiento del espíritu creador y original. Sus inicios pueden rastrearse en la
Italia del Trecento, especialmente en ciudades como Papua, Bolonia, Módena y Florencia. Justamente esta última
ciudad será el escenario del Decamerón de Bocaccio. En lo relativo a la música, es la época que ve nacer
géneros como la balata,
del cual es máximo representante el compositor ciego Francesco Landini (1325-1397), que será uno de los
personajes principales de los cuentos del Paradiso degli Alberti, escrito por Giovanni da Prato en 1425.
Borgoñeses y Flamencos: El ducado de Borgoña
tuvo su capital en Dijon. Entre los músicos más destacados se encuentran
Guilaume Dufay(1400-1447) y Pilles Binchois (1400-1460), que compusieron misas, magnificats, motetes y chasons
profanas. En la zona flamenca, encontramos
a Hohannes Ockeghem (1425-1497), Antoine Busnois (1430-1492) y Jacob Obrecht, así como Johannes Tinctoris
(1435-1511), del cual se conservan 12 tratados, entre ellos el primer diccionario musical.
- Música Ficta:
Hasta el siglo XV había notas que en la ejecución sufrían
alteraciones, sin que ello estuviera reflejada en la partitura, y cuya lectura dependía de la estructura
teórica de la música. Estas situaciones resultaban conflictivas por lo que se empiezan a utilizar dos signos,
convertidos en los signos bemol y sostenido de nuestros días.
Músicos ingleses: Las islas británicas y el norte de Europa en
general se habían caracterizado hasta ese momento por su relación con las músicas populares y una cierta
oposición a la erudición en la práctica. Ya en el siglo XII encontramos un Himno a San Magnus
con terceras paralelas, un procedimiento que, si bien parece estar emparentado con el organum,
utiliza intervalos considerados imperfector por la Iglesia. Otro ejemplo lo hallamos en
el canon trecentista Sumer is icumen in,
con su progresión de acordes y su tonalidad mayor. El nombre más destacado es el de John Dunstable (1370-1453),
que cultivó el motete isorrítmico, la misa y las canciones profanas, siendo sus obras más conocidas
Veni Creador Spiritus y la canción profana
O rosa bella.
El Madrigal: La rápida expansión del contrapunto no anuló el
arte popular, un ars nova iniciada en Florencia, que siguió
evolucionando. En este estilo destaca la figura de Marchetto de Papua. En la Italia de los siglos XIX Y XV
encontramos géneros como la frottola, la canzonetta,
la villanilla y el estrambote,
compasiones musicales en las que la voz superior interpreta la melodía y las otras tres acompañan. Incluso
había géneros como la balada que se acompañaban del tañido del laúd. De este tipo de canciones populares, pero
arregladas en polifonía, surgiría el madrigal, que Monteverde volvería a reunir con los instrumentos después de
un período de contrapunto a capella, al estilo del motete. Este género
nació con el florentino Casella y sería cultivado con brillantez por los compositores franco-flamencos,
prologándose hasta el siglo XVII, siendo sus compositores más descacos Orlando Lasso, Palestrina, Andrea
Gabrielli, Willaert, Arcadelt, Verdelot, D Monte, de Rore, Carlo Gesualdo, Luca Marenzio y el ya citado
Monteverde.
Amor y erotismo: Los madrigales florecen de la mano de grandes
poetas del Renacimiento que cultivan imágenes de la naturaleza, repletas de alusiones románticas y áun
eróticas, desde Tetrarca y Bocaccio , a Saccheti y Soldarieri, y aún los Cuentos de Canterbury de Cauces. Se
estructuraban en dos o tres estrofas y un estribillo, que se armonizaban a dos y tres voces. Una característica
del madrigal que recuerda al conductus primitivo es el pasaje
ornamentado que aparece varias veces en los finales o comienzo de los versos. Otros géneros cultivados en la
época fueron la caccia y la balata.
Más tarde el género evolucionaría hacia el madrigal canónico, especialmente en la obra
de compositores como Jacopo de Bologna, Giovanni Da Cascia y Francesco Landini. Más adelante los principales
poetas madrigalescos serían Ariosto, Tasso y Pietro Bembo, y se convertiría en una expresión elitista que hará
del madrigal un campo de experimentación ideal de la música de los nuevos tiempos.
La Frottola – La imprenta: La Frottolaes
el nombre de un estilo literario y musical cultivado en Italia, desde aproximadamente 1480 hasta la segunda
mitad de la centuria siguiente. Se desarrolló especialmente en Mantua, Ferrara, Milán, Roma, Florencia,
Venecia Verona, lugares donde encontramos poetas como Serafino Aquilano y músicos como los veroneses Marchetto
Cara, Bartolomeo Trombocito y Meche Pesanti. Generalmente, la frottola se armonizaba a cuagtro voces, con una
melodía silábica sencilla en la voz superior, cuyo ritmo iba en función de la prosodia de los textos.
La imprenta: estos años son testigos también del nacimiento de la
imprenta de tipos móviles, que revolucionaría la transmisión de información de la sociedad europea. Hasta
entonces las notas musicales se escribían a mano sobre pentagramas grabados. Pero ya en 1501 sale a la luz el
primer libro de música con caracteres móviles, el Harmonice Musites Odhecaton.
Esta primera edición musical es una antología de 96 chasons polifónicas,
a la que luego seguirían muchas otras como colecciones de motetes, volúmenes de misas consagradas a un solo
autor o recopilavciones de varios, e incluso once libros de frottolas editados entre 1504-1514.
Escuela Flamenca: En el siglo XV, en Francia y Bélgica
(entonces, Flandes) destaca un notable núcleo de compositores agrupados en torno a la figura de Ocheghem. Se le
considera iniciador de una nueva escuela. Compuso canciones, motetes, misas y otras obras de una complejidad
tal que llega hasta la utilización de 36 voces en su De Gratias. Le sucede Josquin Desprès, apodado Príncipe de
la Música, quien compone misas sobre textos y melodías profanos. Además de estos dos grandes nombres destacan
los de Gombert, que fue maestro de capilla de Carlos V de España, Adrián Willaert, que consiguió fundir el arte
nórdico con el estilo veneciano, y a quien sucede en el puesto de maestro de capilla de San Marcos otro
flamento Cipriano de Rore, uno de los primeros compositores en usar el cromatismo en la polifonía boca. Entre
los vecinos holandeses también encontramos creadores brillantes como Obrecht, Arcadelt o Verdelot, estos dos
últimos residentes en Roma y Venecia, respectivamente. En el mismo siglo Franica se engalana con las creaciones
sonoras de Jannequin y Claude Le Jeune, entre otros.
Música Reservata: Compositivas que no todo
el mundo podía comprender y apreciar en su justa medida. Los maestros flamentos dominaban el mundo de la
creación y ocupaban los principais cargos musicales. Eran creadores de estilo muy avanzado, que dominaban las
técnicas más elaboradas del contraapunto así como el cromatismo, los ornamentos y los contrastes de rimos y
texturas. La música comenzaría una nueva época, reservada su belleca a unos pozos elegidos,mecenas, almas
sensibles y bolsillos poderosos de un mundo que entraba en la modernidad. Según el erudito holandés Samuel
Quickelberg, el objetivo es entonces “adecuar la músicaa al significado de las palabras, expresar el poder de
cada emoción diferente y tornar muy vívidos los objetos del texto para que los mismos parezcan alzarse
realmente ante nuestros ojos. A esta clase de música se la denomina música reservata”.
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- La Polifonía inglesa:
La polifonía se desarrolló en Inglaterra un poco al margen de las corrientes continentales y nórdicas. A
principios del siglo XV encontramos a John Dunstable, que tubo una notable influencia en los compositores
borgoñeses. Otros nombres de la época son Bendingham y Power. Sin embargo, existen escasas evidencias y
noticias musicales durante el resto del siglo, hasta que bajo el reinado de Enrique VIII aparecen villancicos,
baladas y canciones cortesanas. Ese mismo rey, de vocación musical reconocida, rompe con la Iglesia de Roma
(que no acepta su tumultuosa vida privada), con lo que se inicia una reforma que da origen a la Iglesia
anglicana. La nueva liturgia exige nuevas melodías. Así salen a la luz antífonas, himnos religiosos,
magnificats y una Pasión según San Mateo. Estas melodías se recogen en el Eton choirbook. En dicha antología
encontramos obras de John Taverner. Después de la reforma anglicana de 1534 el compositor inglés más destacado
del siglo XVI es Thomas Tallis,. Más tarde, Willian Byrd sería el ejemplo de una edad de oro que abarca el
reinado de Isabel I y de Jacobo I, entrado ya el siglo XVII.
La Corte Isabelina: Entre la coronación de Isabel I en 1558 y la
muerte de Jacobo I en 1625, la corte inglesa fue un vergel de creación, no solo en el térreno musical, sino en
todas las artes, incluída la literatura y el teatro de Shakespeare. En su Chapel Royal la corte cuenta con uno
de los músicos más profesionais del siglo, William Byrd, quien compone misas, motetes, himnos religiosos,
servicios litúrgicos completos, así como la música instrumental. Luego compartiría con Thomas Tallis la edición
de las Canciones Sagradas, una colección de motetes sobre textos latinos. Pero, además de un amplío repertorio
vocal y sagrado, sus obras instrumentales atesoran preludios, fantasías, danzas, piezas programáticas y otras
basadas en cantus firmus. Entre sus seguidores encontramos a Thomas Morley, John Dowlan, Orlando Gibbons,
Thomas Campian y John Danyel, entre otros.
Apogeo Italiano: Durante el siglo XVI, Italia (sus principais
ciudades-estado) es una tierra donde florecen las artes y se cantan a los nuevos poetas, como Torquato Tasso,
Ariosto, Bembo, Guarini, Marino o Della Cada. Abundan las escuelas y estilos particulares, pero por todas
partes se busca la unión del texto y música, especialmente a través de los madrigales, entre cuyos principais
cultores encontramos a Marenzio y el oscuro Carlo Gesualdo. El afán renacentista anima también las
investigaciones teóricas y los experimentos académicos, que desglosan con gran técnica y detalle los entresijos
del ritmo y la armonía. Este debate se traslada incluso a las tertulias de la “Camerata” de Florencia,
inspirada en una renovada visión del helenismo clásico, y que inspiraría el manifiesto de Vicenzo Galilei
(padre del astrónomo) denominado Diálogo de la música antigua y la moderna.
Las ciudades italianas son remansos de creación donde conviven los mejores aartistas de la época, desde los
glamencos Wilaert, Wert y Lasso, o los españois Victoria, Guerrero y Morales, con los venecianos Gabrieli o el
romano Palestrina.
Escuela Veneciana: La particular arquitectura de la Iglesia de
San Marcos de Venecia, con su simetría de plataformas para los coros, condicionó en gran medida la creación
musical del siglo XVI en dicha ciudad-estado, dotándola de una especial sensibilidad hacia el espacio donde se
interpreta la música. Así, abundan las obras para coros alternados y opuestos, en los que se desarrolla una
antifonía natural de preguntas y respuestas. Se considera pionero de este grupo de compositores al flamento
Adrián Willaert, que estuvo al fren de la capilla de San Marcos entre 1527 y 1562. Le siguieron nombres
destacados como los de Cipriano De Rore, Zarlino, Croce, los Gabrieli, Meruto y Donato, para culminar con
Monteverdi.
El Renacimiento en España: La música del
siglo XVI español se caracterizo por su gran calidad, encontrándonos con nombres de personajes destacados e
influyentes en la música de la época, siguiendo el estilo de la llamada Escuela Romana de Palestrina. Pero ya
los contrapuntistas españois del siglo anterior habían dado sobradas muestras de buen hacer, destacando
incluso varias escúelas, como la sevillana y la catalana, esta última en torno al monasterio de Montserrat.
Entre estos precursores destacan Juan Anchieta, capellán y maestro de capilla de los Reyes Católicos. Después
le seguirían nombres como el maestro de la catedral de Sevilla Pedro Fernández de Castilleja, Peñalosa,
Escobedo o Bernardino Ribera, y otros menos ligados al mundo eclesiástico, com. Juan del Encina. Los creadores
más prestigiosos de la escuela andaluza fueron el sevillano Cristóbal de Morais, que ejerció de chantre en la
capilla papal de Roma, y Francisco Guerrero, discípulo del anterior y maestro de capilla en Málaga.
- Música para Órgano y laúd:
En el siglo XVI español destaca en la música instrumental la obra de Antonio de Cabezón, organista de la corte
de Carlos y de Felipe II, con quien visitaría Londres e influiría en el estilo de los compositores para
virginal británicos. También brillan con luz propia los nombres de Diego Ortiz ( autor de un Tratado de Glosas
para viola y violón), Francisco de Salinas y Francisco Correa de Araúxo. Los compositores instrumentales
españoles cultivaron especialmente los géneros de los tientos y las diferencias. Los primeros consistían en
piezas para órgano a cuatro voces de carácter imitativo, por lo que a veces se les denominaba fugas. Las
diferencias son variaciones sobre bajos ostinati,
o bien sobre melodías populares. Destacan en este arte los compositores para vihuela o laúd, como Luís Narvaez.
Elsiglo XVI español también fue testigo de la obra de grandes teóricos de la interpretación al órgano, como
Tomas de Santa María y Juan Bermuto.
Renacimiento en Alemania:Martín Lutero colgó en la puerta de la
catedral de Wittenberg en 1517 noventa y cinco tesis críticas contra la Iglesia, que marcarían el inicio de la
reforma protestante. Pero también era un buen músico que tocaba el laúd y la flauta. Por ello, organizo para su
Reforma una ceremonia con música, que primero se llamará Formula Missae
y tres años más tarde adquirirá la reforma definitiva de Deutsche Messe
(misa cantada en lengua alemana). Compuso una veintena de obras y recopiló como himnos de la nueva liturgia. La
obra del reformista francés Calvino, por el contrario, valora menos el papel de la música, por lo que solo
incluye en su liturgia cantos a una sola voz, recopilados en Aulcuns pseaumes et cantiques mis en
chant, y que contiene melodías del propio Calvino y de Clèment Marot.
El Lied: La canción alemana surge a partir del siglo XV, y entre
sus compositores más distinguidos encontramos a Adam von Fulda, Isaac y Finck. Tenia dos variantes: el lied
Hofweise (cortesano) y el Volkweise (popular), aunque también se cultivaban los cantos de compañía o
Gesllschaftslieder, generalmente con la misma forma de estrofa, estribillo y final de los Minnesänger
anteriores. En Alemania florecen también las corporaciones ciudadanas de los maestros cantores, para los que
Hans Sachs compone más de seis mil lieder. Seguirían esa senda autores de la talla de Senfl, Ivo de Vento,
Jacob Regnart, hasta llegar a los ilustres Orlando de Lasso y Hans Leo Hassler.
La danza en el Renacimiento:Las danzas de
sociedad eran un fenómeno habitual en las cortes renacentistas. Los nobles y gente importante sabían bailar
complejas coreografías que se interpretaban siempre en parejas. Por ello una gran parte del repertorio
instrumental del siglo XVI europeo está compuesto por piezas de danza interpretadas en distintos instrumentos:
laúd, clavecín o virginal. Estas piezas no eran contrapuntísticas, sino generalmente melodías simples
ornamentadas. Las danzas solían agruparse en pares o tríos que alternaban lo alegre con lo solemne, sirviendo
de semilla a la futura suite. Estas danzas comenzaron desde entonces una penetración lenta, pero
imparable,dentro de la música llamada seria, puestas en escena con complejas coreografías, que originarían el
ballet escénico.
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