Abriendo Senderos

 

     

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El espíritu Romántico Nuevas fronteras La escena francesa
El romanticismo en la música, tal como sucediera con estilos anteriores, es un efecto tardío de la evolución artística en las letras y en otras manifestaciones.

 

 

 

 

Así como el siglo XIX se empeña en alcanzar las últimas fronteras geográficas y nuevas olas de colonos conquistan los últimos territorios nativos, la música del romanticismo busca nuevos horizontes y descubre la universalidad de lo local.

 

 

 

 

Europa y especialmente Francia, se ven sacudidas en el siglo XIX por una serie de revoluciones y contrarrevoluciones que acompañaron el despertar nacionalista de los pueblos, siendo las más sonadas la de 1830 que determina el auge del romanticismo, las luchas proletarias de 1848 que acaban con el mundo idílico soñado por los románticos, y la guerra franco-prusiana con su espíritu de comuna que anticipa las revoluciones socialistas y comunistas del siguiente siglo.

Música para piano Brahmas El Académico Postromanticismo Alemán
El piano representativo del romanticismo no sólo en los aspectos musicales, sino en su propio concepto y mecánica, representativa de una revolución industrial en la forma de trabajar que llevaría a una nueva configuración de las sociedad.

 

Hacia mediados del siglo XIX surge una renovación dentro del movimiento romántico, que aboga por sus mismos principios, pero llevados a sus última consecuencias.

 

 

La influencia de Wagner en la segunda mitad del siglo XIX fue tan grande, que quienes no se adhirieron a ella, tuvieron que emplear todo su talento creativo y genialidad para destacar y diferenciarse del renovador alemán.

 

La canción romántica La revolución Wagneriana El movimiento impresionista
A pesar de que el romanticismo no se caracterizó por su tendencia a expresarse mediante los medios intimistas de la música de cámara, fueron muchos los compositores que cultivaron este género de una u otra manera, influidos por modelos formales clásicos, aunque imbuidos de sentimientos y pasiones.

 

 

La figura de Wagner resulta trascendental para el siglo XIX por distintas razones. La primera en su perfeccionamiento de la ópera romántica alemana, de forma paralela a la renovación a la que Verdi somete a la ópera italiana; en segundo lugar por haber creado el drama musical; y en tercero, por ser uno de los primeros baluartes del postromanticismo, que expresa mediante un lenguaje armónico en sus últimas obras y que lleva a la práctica disolución de la tonalidad clásica. Este movimiento artístico surge en la Francia de finales del siglo XIX de la mano de pintores como Monet, Cezanne, Degas y Renoir que propugnan la salida del arte de los talleres para llevarlo a la naturaleza, con sus juegos de luces, transiciones difusas de color en lugar de contornos definidos, creando una impresión de atmósfera.

 

 

Música de cámara La Italia de Verdi La grandiosidad sinfonista
En el siglo XIX comienza un proceso de decantación de la creación hacia el medio sinfónico.

 

La renovación romántica de la ópera italiana nace con Rossini y se continúa en la obra de Bellini y Donizetti, llegando a su cumbre más alta en las partituras neorrománticas de Verdi.

El último compositor sinfónico del período postromántico fue Gustav Mahler, que destacó no sólo en la composición, sino también, y de forma muy señalada, en la dirección orquestal.