Además, sus escritos teóricos constituyeron una base de pensamiento influyente. Su estilo pone a la música siempre al servicio de la expresión dramática, hasta tal punto que prácticamente su catálogo de centra únicamente en la ópera. Desde el estreno de Rienzi en 1842 fue un destacado compositor y más tarde Director de la Ópera de Dresde. Desde su exilio suizo compuso algunas de sus mejores obras como la Tetralogía de los Nibelungos, cuyo estreno completo en 1876 en Bayreuth constituye un punto y aparte en la historia de la música.