La ruptura con la tradición histórica de la música es radical y pasa por distintos momentos en los que amplía su repertorio con la yuxtaposición de elementos paralelos(distintas tonalidades, compases o tipos rítmicos simultáneos), las citas textuales (collages), las repeticiones (minimalismo), hasta descartar toda referencia al tonalismo tradicional, a través del atonalismo, dodecafonismo, serialismo integral, trabajando con matgeriales reelaborados (música concreta, objetos sonoros o creados de una nueva síntesis (música electrónica, digital). La música se desestructura a través del azar (música aleatoria) y la fusión con otras artes (música teatral y gestual). En definitiva, se trata de llevar al terreno sonoro los experimentos y teorías utopistas y revolucionarias que tratan de amoldar la producción estética a un mundo en ebullición. Nunca antes se había visto tal proliferación de escuelas, tal eclectismo y confusión.