Muchos de los cradores nacidos en esos países, como el húngaro Gyorgy Ligeti, se vieron obligados a emigrar a fin de conseguir una independencia artística real, encontrando asilo muchas veces en los Estados Unidos y Europa Occidental. Sin embargo, algunos países como Polonia, gozaron de cierta libertad que propició una generación de creadores de talla internacional, desde Penderecki a Lutoslavski. Mientras la Unión Soviética persiste una generación ligada al régimen y muchos contestatarios, tanto desde la esfera social, como desde las distintas nacionalidades internas. Sirva de ejemplo el primer presidente de la Lituania finalmente independizda, Vytautas Landsbergis, compositor de obras de vanguardia, o el estonio Arvo Pärt, muy ligado al minimalismo de raíz americana.